24.7.12

Intermezzo

9 meses se cuentan fáciles, pero son, redondeando 270 días en los que rutinas (o incluso malos hábitos) han impedido que me deje llevar por la rítimica melodía que producen las teclas al presionarse mientras la mente divaga y se enfoca para crear frases coherentes, que quizá no tengan hilación entre ellas pero se enfilan tratando de evocar las sensaciones, (y en el mejor de los casos, transmitirlas) que uno percibe al momento que decide: "Voy a escribir algo para el blog".

Borradores tengo muchos y de varias cosas: la lucha por cambiar un ritmo de vida que llevé por casi 23 años, una afrenta aún mayor la de conseguir trabajo, y ya teniéndolo, el enfrentarse a situaciones que terminaron por reducir mis exp. points de idealismo considerablemente y me bitchslapearon diciendo "No creas tanto en las personas" añ{adiendole, cual cereza en pastel, la espléndida forma de mi cuerpo de somatizar todo esto con crisis estomacales. Karma's a bitch, supongo.

El exilio autoimpuesto ha servido, de algún modo, para explorar partes de mí (no tan literal como quisiera que fuese) que esta(ba)n aún muy tiernas; aunque después termine quejándome de la falta de comunicación y que no puedo con la labor que por convicción debería cumplir (darle a la bohemia con la "cinefiliada". NdJ: ¿Está bien empleado el término?). "You can't always get what you want" rezan los Stones y repito cual mantra cuando las cosas toman un curso opuesto a los expectado, pero igual te llegan cosas que no esperabas y que compensan otras más. Feliz estoy por eso, más feliz porque tiene un nombre.

¿Qué importa si son nueve meses o nueve años? Importa si al final de todo tienes algo que decir, algo que no sabías o no tenías antes de empezar; y ahora tengo muchísimo que decir, pero no hoy, no ahora.

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