Nota del autor: Meh, no hay ninguna en realidad, solo que los accidentes siempre me han resultado benéficos para burlarme de mi mismo, que me mimen, y en éste caso, para volver a escribir en el blog luego de un cursi y meloso derroche de intensidad y amor en el último post. Update: Para los Estudiantes de Medicina que hacen el favor de leer esto, no es una historia inventada, favor de no recrearla en casa.
Últimamente mi rutina ha sido, por motivos de buscar la chuleta fuera de Tampico, un tanto ajetreada, haciéndome viajar 2 veces por semana, estando en el santuario de mi hogar solo por sábados y domingos. ¿El resultado? 6 kilos menos que seguramente ganaré en esta semana que esté de ocioso por prescripción.
Se preguntarán entonces, “¿A que viene que digas algo que no queremos saber y que ni siquiera tiene que ver con el título de la entrada?” y si no lo han hecho como quiera les contesto:

Resultó ser que por cuestiones de prioridad decidí quedarme y no viajar el domingo [en pequeña parte porque que mi madre insistió en que ya no viajara de noche “como narcotraficante”(sic), y como ella es la de la lana…], mi itinerario era ver a mi novia en la Universidad, ir a la Facultad a checar detalles de mi examen profesional y buscar a un maestro y ver a mi novia nuevamente, pudiendo omitir, claro está, la visita a La Facultad de Comercio y Administración
Mi intención era hacer todo esto desde las 9 de la mañana, la realidad: a las casi 11 me iba despertando. Total traté se seguir mi rutina normal e ir hacia la Universidad cuando el destino, Newton y la gravilla traicionera a la orilla de la vía hicieron hincarme cual hindú en la Meca, pero con un notorio sonido [según yo] de crujido: “Ya valió madre” me dije a mi mismo mientras me incorporaba y trataba de apoyar el pie y recogía mis lentes.
Para alguien de mi fisonomía, caerse así, suele ser un deleite de pupila digno de publicidad youtubesca, lo cual me hizo pensar pese al dolor: “Creo que nadie me vio, ¿que hago: Lloro, río o me sobo?” Como pude, llegué a la banquita improvisada con blocks de construcción más cercana y me senté, procedí, como buen traumatólogo fisioterapeuta instruido por internet, a deslizar mis dedos por el tobillo suavemente, ahí fue cuando dije nuevamente “Ya valió madre [toma II]” pues no sentí el huesito del tobillo.
Me acabo de fracturar el pie [creo] bajando la vía por la Av. Monterrey. Traigo el pie hinchadísimo y no tengo seguro. RT please :D
about 7 hours ago via TweetDeck
No sé como, llegué a mi casa, no sin antes volverme el terror de todo insecto y hormiguero por el que pasaba [con un pie, el jodido, arrejuntando a los bichitos y con el otro aplastándolos]. Alarmé a mi [histérica per se] madre y me dispuse a dar a conocer el hecho vía Internet, no tenía saldo así que era la única forma de hacerlo, y que no se encabronaran [más] conmigo.
Luego de la atípica [sarcasmo] discusión entre mis papás vía telefónica, estaba yo entrando en el Hospital de Marina, donde curiosamente, 23 años atrás, había tenido el error la fortuna de nacer.
Si alguien hubiera querido contactar conmigo en el hospital, bastaba que preguntaran por el loco con el pie lastimado que no perdió la oportunidad para jugar con la silla de ruedas mientras esperaba que lo mandaran a Rayos X.
Total que no resultó ser más que un esguince [meh!], y no una fractura, pues para como se me veía el pie, yo esperaba dijeran algo como “El pie se pesa aparte” o “¿Vienen a Urgencias los dos?”.
Los días posteriores al accidente han sido una reverenda joda. Si, desde el encontrar muletas [se piden por peso y estatura] y que en ninguna de las medidas estándar te acomodes, es un castigo propio del Beibi Yisus®, a eso súmenle el dolor de pellizcarte el brazo con la muleta cada vez que la usas, el tener que bañarte con un banquito en la regadera y con la pierna envuelta en plastico y cinta para ductos [no a éste nivel, pero sí].
Y ya que hablamos del WC, esa es otra situaciones donde lo único que falta para el EPIC PWND es que se acabe el papel. Tampoco tiene madre el tener que subir escalones y que parezca que estás audicionando para el circo cada vez que caminas hasta el tener que usar una botella de galón de cloro para ir al baño porque no te puedes mover.
Ya hoy es domingo, y espero, que sea mañana que me quiten la férula, aunque sé que tendré que estar relajado por varias semanas más, asi que ni pensar en el ropero con 360º de dificultad. Lo que me anima es que puedo sacar ventaja de mi crippleness, en el transporte público, en la calle, en los restaurantes e incluso en baños públicos…