La tarde de ayer lancé un tweet diciendo que muchas veces he criticado el rumbo que tomé académicamente, que lo mío era la música pese a no saber como tocar guitarra. Pues bien, está reflexión se ha visto agudizada aún más desde que tuve la oportunidad de ver este documental:
Nada menos que The Edge [inserte aqui los gritos histericos de nanmex], Jack White y Jimmy Page [inserte aquí mis gritos] hablando de su pasión y motum de vida: una guitarra. Sobra decir que inmediatamente me sentí identificado, ver a la guitarra más que como un instrumento, una extensión del propio ser, de nuestros sentimientos y represiones.
Tratar a la guitarra con respeto, “pedirle permiso” antes de hacer sonar una nota, llevar el espíritu musical más allá de simples octavas y escalas pentatónicas: todo se sintetiza en HACER MÚSICA. No me refiero a componer canciones ni riffs pegajosos sino a hacer trascender un sonido más allá de la métrica y los “estándares musicales”.
Todos ellos, desde las psicodelias de Page en CODA y Led Zepellin III por citar ejemplos, el uso de sintetizadores y pedales de Edge para crear sonidos surrealistas de acordes sencillos y la rústica forma de hacer música de White con una botella, una tabla y un par de clavos, se arriesgaron a ir más allá de los convencionalismos musicales de una industria desvirtuada como lo es la musical en éstos días creando sonidos que identificaron a una época.
No diré que me gustaría ser como ellos, pero si me gustaría poder expresar mis sentimientos a través de una guitarra a todo volumen y si se pudiera que fuese como ésta mejor.
Volviendo al documental sólo me restar decir que hizo que me re enamorara de mi música [éstas líneas deben ser prueba suficiente de eso] y me animó a compartirlo con ustedes.
NOTA: debo confesar que amé cuando Jimmy Page empezó a tocar “Whole Lotta Love” e incluso The Edge se levantó a ver como lo tocaba mientras absorto White observaba en silencio como analizando. Eso y los gestos de Page durante todo el filme. Véanlo.

