La sociedad moderna no podría concebirse, me atrevo a decir, sin éstos consorcios de tiendas departamentales y de autoservicio para el abastecimiento y “recreación” de quienes a ellos acuden.
Generalmente, no debería haber problema con ello, pero en mi peculiar situación, para variar, ir a una tienda de autoservicio [dígase Comercial Mexicana, Soriana, HEB, Walmart, La Tiendita de Don Paco Malgesto] es algo que no podría catalogarse de rutinario. ¿A que me refiero? Mis idas al súper no son como las de la gente común, mas cuando van acompañadas, las mías tienen una característica muy singular: SIEMPRE QUE VOY AL SUPER ACOMPAÑADO, ME PIERDO…
Desde antes de tener memoria, mi madre ha relatado historias de mis escapes y desvalagadas en el centro comercial que iban desde quedarme dormido bajo un anaquel hasta irme a platicar con las chicas de la dulcería y degustar sus muestras gratis [ de dulces obvio, conmigo no aplica eso de “Abusadillo desde chiquillo”].
Con el paso de los años las cosas no parecieron mejorar pues ahora ya consciente, pero siempre desesperado, opto por recorrer únicamente los pasillos de mi interés [Música, Electrónica y Juguetes son de rigor en ése orden] y aquellos que surgen conforme a los dos primeros niveles de la escala de necesidades de Maslow [oséase calzones, desodorante y yogurth].
Abro aquí un parentesis para hacer notar la rutina a la hora de comprar cosas en el súper entre Hombres y Mujeres [al menos de las que yo me he dado cuenta]
HOMBRES
- Saben exactamente a lo que van. Si no llevan su típica listita en un pedacito de papel, lo llevan anotado en el celular, o lo van repitiendo en la cabeza.
- ¿Probar el nuevo aroma de desodorante fresca brisa matinal? No. El hombre promedio tiene una o dos marcas a lo mucho de desodorantes confiables con dos aromas: uno para el diario y otra para ocasiones especiales.
- No existe fruta que se pase de madura o que esté muy tierna. Aplicable en lo posible a verduras.
- Cualquier papel de baño cumple con su propósito, sin importar si es pachoncito.
- Nunca habrá artículo que esté demasiado caro ni que esté caduco.
¿Cómo sabes que un hombre está en la fila de cajas? Tiene una revista con una vieja semiencuerada entre sus compras, rastrillos y algo de pan duro o fruta mal escogida [Reitera el cuarto punto]. Un CD de Rock o Heavy Metal si aplica y también condones [si no son medio retraídos como un servidor] y no olvidar la cerveza.
MUJERES:
- ¿Quieres poner a prueba el amor hacia una mujer? Acompáñala a hacer el Súper. Llevan una lista meditada al menos un día antes y terminan comprando muchas cosas más, olvidando a veces algunas de la dichosa lista.
- Una visita al Autoservicio no estará completa si no visitas cada uno de los departamentos pues “puede haber algo que me interese” [Esto me hace pensar que Philip Kotler era mujer]. Nota: Se han dado casos donde se recorren dos veces.
- Las tradicionales o “old school” revisaran fruta por fruta para checar color, peso, gramaje y aroma.
- Te toparas con comentarios como: “El papel de baño del osito no sale caro y si rinde”
- Revisan cada uno de los aromas del suavizante de telas
¿Cómo sabes que una mujer está en la fila de cajas? Maquillaje, productos light, quizá algo de ropa [o en su defecto algo color rosa] y algunas exhiben el paquete de toallas sanitarias [otras solo llevan en minipack].
En conclusión jóvenes, hagan el Súper solos [si son casados pidan una lista con detalles de las cosas que se requieren en casa] y si no pueden o gustan de hacerlo acompañados, Dios los bendiga… moriré sin entenderlos ni envidiarlos.