Últimamente me ha dado por leer, leer mucho. Desde que salí de la Universidad he leído más que cuando estaba estudiando [me refiero a textos ajenos a la escuela]; lo cual me da gusto pues ya superé el 1.3 libros que lee el mexicano promedio.
Mi fascinación por la lectura viene obviamente derivado de mi Madre, lectora apasionada que me leyera en mi primera infancia, desde las historias de los libros de texto, los cuentos de los LP de Cri-Cri del Selecciones del Reader's Digest hasta novelas de Octavio Paz pasando por cómics y cuentos de su autoría.
Esto desembocó en el hecho de pasar primaria, secundaria y prepa en constantes certámenes de lectura, poesía, oratoria y hasta concursos de cuento. Lo mismo me permitió tener una capacidad de expresión [ahora trillada y nada pulida] para poder platicar casi de cualquier cosa con cualquier persona.
Regresando a mis gustos por leer, no recuerdo nada que me cautivara tanto como el "Narraciones Extraordinarias" de Edgar Allan Poe, "Cuentos" de Horacio Quiroga y "El Carretero de la Muerte" de Selma Laggerlöff o más recientemente "Un Grito de Amor desde el Centro del Mundo” de Katayama; pero si pudiera resumir etapas de mi vida con un libro podría decir que "Cien Años de Soledad" fue los 4 años de Universidad y "Pixie 3" los meses de vida errática post-universitaria.
García Márquez en éste caso [a quien compara con Batman al hacer una analogía de el y Vargas Llosa], me ha enseñado que no hace falta saberse el diccionario completo para expresar los sentimientos lo que me hace recordar una frase que encaja perfecto con Gabo:
"Una mente elevada es aquella capaz de expresar ideas complejas con palabras sencillas"
Las referencias a García Márquez y el motum de este post vienen derivadas de que estoy leyendo su mas reciente libro:
Camaradería, agradecimiento, amistad, crítica, sueños, esperanzas y anhelos expresado en palabras tan sencillas como cautivadoras con el Sello de aprobación de La Cueva de Gibson.
Nota: Recomendable ampliamente el discurso para Álvaro Mutis.