Haciendo plagio vil del verdadero Serrano, me dispongo a darle una barridita y reacomodadita [como podrán darse cuenta si visitan este tugurio virtual desde una computadora que tenga una resolución mayor a los 1024 pixeles] a este mi blog, el blog de ustedes [ajá…].
Pero ¿y que decir? Claro está que no puedo empezar un post [como lo hiciese casi un año atrás] enumerando todas las actividades que mantuvieron alejado mi afanoso ser de este espacio, seria auto-piratearme; pero las ganas de contar lo sucedido entre el último post que no fuera sólo una foto con un texto tipo telégrafo hasta el momento de improvisar escribir estas líneas me aborda desesperadamente.
Como podrán haber notado, estoy intentado dar [sin perder ese mal gusto y humor incomprendido, o mas bien malentendido, que caracteriza a su servidor] un paso más en cuanto a contenido se refiere. Inspirado quizá por las líneas de Alejandro, los ensayos de Arturo, las sandeces de Sam Pérez [quien propusiera, en un podcast donde tuve la oportunidad de participar, renombrar al blog “La Hueva de Gibson”] y un comentario de él y el Finísimo Invitado “El Pollo” en el reciente Suaderocast®, los reclamos poéticos del Cardenal DanTTesquieu e incluso por los trazos de Mr. Almaraz, los que me alentaron a retomar este blog y compartirles estas líneas.
El año casi acaba, la Universidad también, y ha sido quizá el encararme contra la realidad de que en menos de 6 meses pasaré a ser parte de las estadísticas, factores que acentuaron mis ganas de cambiar. Eso, y además la necesidad imperante de tomar las cosas mas enserio [regaño auspiciado por mi Director de Tesis], parece que serán en el próximo año el esquema que deberé seguir. Oportunidades se presentan, y no hay que dejarlas pasar.
De la misma manera, puedo decir con orgullo, que me he abierto más a la gente [sin ser promiscuo, aclaro], tratar de no juzgar y acoplarme a sus gustos [miren que soy exigente y mamón y medio en lo que a convivir con personas se refiere], lo que significa que he salido y convivido más; hice nuevas amistades, descubrí nuevos intereses y cambié las expectativas de mi vida. Tuve también la oportunidad de descubrir dotes que no había pulido, me desvelé más pero me sirvió de aprendizaje. Puedo decir sin temor a equivocarme, que este periodo escolar fue el más enriquecedor, no sólo académicamente hablando, sino también en lo que se refiere al crecimiento como persona [Por cierto, me enamoré de una maestra, pero de eso ya hablaré después].
Divagar, preguntarme “¿Porqué no?”, meditar, cuestionar, percibir y al mismo tiempo escuchar serán mis prioridades y modus operandi del año que viene. Ojalá y no me dé mis catorrazos. Por otro lado, a todos aquellos que se han tomado el tiempo de venir a perder un poquito de su tiempo y tener la paciencia para descifrar mis pendejadas cada vez que se me hinchan las ganas de escribir, LES AGRADEZCO SU PREFERENCIA, uno se debe a su blog y a los bloggeros que nos leen [again, ajá…]; y les deseo una Navidad próspera y llena de amor que cumplan todo lo que se propongan [pero de verdad, no sean como yo, que con cualquier pendejada se entretiene y luego se pone a hablar de cosas bien off topic, como aquella vez que andaba viendo la posibilidad de andar con una niña que tenia un reconocible par de… ¿ven lo que digo?]. Nos estaremos viendo por acá…